La habitación de Pascal……..

Allí hay que volver a diario

“1984”, “UN MUNDO FELIZ” Y “EL MIEDO A LA LIBERTAD”

Posted by mentor66 en julio 19, 2012


El texto comenzará con un breve resumen de los dos textos mencionados “1984” y “Un mundo feliz”, pasando con posterioridad a un análisis de la psicología socio-individual que se puede entresacar de ambos libros. Para ello me basaré en los dos mecanismos de evasión de la libertad del individuo que menciona Erich Fromm en el libro “El miedo a la libertad”. Entonces, haré una recensión personal sobre la cual avalar mi hipótesis de que estos libros de ciencia-ficción tienen bastantes puntos de conexión con el acontecer cotidiano de nuestra sociedad actual.  Ya, a modo de anexo, un comic capturado en Internet donde se hace una visual e interesante comparación entre los dos primeros libros.

“1984” y “Un mundo feliz”

Ambos libros fueron escritos en la primera mitad del siglo pasado. Se los podría categorizar como libros de ciencia-ficción, aunque –como más tarde veremos – , es más que posible que sus autores utilizando este género traten de reflejar sus pronósticos anticipatorios de una futurible sociedad. En este caso, al género literario de estos dos libros se le puede llamar distópico frente a mundos literarios utópicos como la “Utopía” de Tomas Moro, “La ciudad del sol” de Tomasso Campanella, o más recientes, como  el “Walden 2” de Skinner. Pasemos a hacer un breve resumen de ambos textos (enfocándonos en el tipo de sociedad que muestran, y sus implicaciones sobre el individuo):

1984 de George Orwell

Este libro fue escrito por George Orwell en 1948 casi inmediatamente después de la II Guerra Mundial.

En él, la sociedad está gobernada por un partido político único, ejemplificado en la figura de “El gran hermano”. La narración acontece en un Londres devastado y desolado. La tierra está dividida en tres Estados en continuo conflicto, y existen tres clases sociales con total indiferencia entre sí, de tal forma que se consigue aparentemente que no aparezcan conflictos internos.

El partido (“El gran hermano”) lo controla todo: radios, televisión, tele-pantallas, la historia, así como los sentimientos de cada persona al hacer que éstas depositen su amor en “El gran hermano” y enfoquen su odio en los traidores al partido y a los líderes de los otros dos Estados mundiales.

La estrategia de control por parte de “El gran hermano” se puede concretar en una serie de consignas o lemas que son coreadas en el proceso de aprendizaje del individuo y que, de esta forma, son imbuidas en el individuo generando un “imaginario social” del cual es imposible salirse:

  • “La guerra es la paz”: Como he dicho, los tres Estados que conforman la Tierra están en permanente conflicto. La consecuencia es que se enfoca el odio hacia el extranjero y, a su vez, esta guerra continua se utiliza como excusa para soportar unos niveles de vida bastante bajos por parte de los individuos estándar, pues la guerra consume la mayor parte de la producción realizada.
  • “La libertad es la esclavitud” : El pensamiento y toda acción individual se considera inútil, con lo cual prevalece lo social sobre la libertad individual
  • “La ignorancia es la fuerza”: Se imbuye en la mente del individuo la idea de que mejor es la ignorancia. Se trata de que al no conocer algo mejor, otras posibilidades alternativas, cree que lo que tiene es lo mejor para él y su sociedad.

Otra estrategia es la utilización de lo que se denomina “neolengua” que se caracteriza por tener un reducido vocabulario y , a su vez, acorta las palabras. Al no existir términos complejos, la capacidad de los individuos para pensar es frenada y reducida. El objetivo que subyace es evitar ideas contrarias al partido.

Finalmente, existe una constante vigilancia de sus pobladores bien por parte del “Gran Hermano” a través de las omnipresentes tele-pantallas, bien por parte de los propios vecinos, amigos, incluso hijos a sus padres, y viceversa, conformando lo que se denomina “policía del pensamiento”. Esta es llevada al límite mediante el manejo de la información actual e histórica por parte de los distintos ministerios (Nota A).

El protagonista Winston Smith, trabajador del Ministerio de la Verdad,  tiene intuiciones de que existe otra realidad posible, que hay otras sensibilidades que pueden ser de gran valor para un ser humano, y trata de escapar (no sin grandes esfuerzos) de ese entorno gris y burocrático. Sin embargo, finalmente no lo consigue……..Lo vemos en las últimas frases del libro “Pero ya todo estaba arreglado, todo alcanzaba la perfección, la lucha había terminado. Se había vencido a sí mismo definitivamente.  Amaba al gran hermano”.

Un mundo feliz

“Un mundo feliz” fue escrito en 1932 por Aldous Huxley. La obra está situada alrededor del 2500 (632 después de Ford), y curiosamente está ambientada – al igual que 1984 de Orwell – en Londres. En este caso, es una ciudad de asépticos “edificios inteligentes”, con unos ciudadanos adaptados a esa tecnificada sociedad.

El individuo de esta sociedad es feliz en un sentido restringido, pues a través de métodos de manipulación de masas y una droga denominada “soma” se inoculan sentimientos característicos de la naturaleza humana: dolor, amor, odio, rencor o envidia. Ejemplos de esta desvinculación de los sentimientos es el ámbito de la sexualidad que es únicamente dedicada a la procreación, o los conceptos “padre”, “madre” o “nacer” que son considerados como obscenos.

El individuo es fabricado en serie como si fuera una máquina. El proceso de aprendizaje está totalmente enfocado a la función que esa persona acometerá en su vida; para ello, se le condicionará desde la fecundación del óvulo que es tratado de forma diferenciada con la cantidad de oxígeno con el que se alimenta, mejorando en algunos casos o limitando en otros su desarrollo natural. Es más, ya en ese mismo proceso, incluso se condiciona a los embriones a la vida que iban a llevar. A modo de ejemplo, a los que iban a trabajar en minas se les induce a un desprecio por la luz, enfocándolos directamente con lámparas.

Una vez los embriones eran decantados (recordemos que la palabra nacer es considerada como obscena),  comienza su acondicionamiento mediante un método de aprendizaje neo-pavloniano que  prepara al individuo para estar feliz (más bien diría, conforme) en el rol que le ha tocado cumplir en su vida ; es mediante la hipnopedia (método de educación a través del sueño con repetición  de frases cortas y memorizables) como se inculca las lecciones de moralidad, sexualidad y reglas de vida de la sociedad. Finalmente, a los individuos más avanzados (alfas) se les condiciona a tomar “soma” en el momento en que tengan el mínimo atisbo de flaqueza ante una debilidad humana.

De esta forma, la sociedad de “Un mundo feliz” se estructura en distintas categorías: los Alfa, los Beta, los Gamma, los Delta y los Épsilones.

  • Los Alfa son individuos inteligentes en lo cognitivo y atractivos en su aspecto físico. Están destinados a ocupar cargos en el gobierno de la tecnópolis y realizar las tareas más complejas que necesitan de mayor habilidad mental.
  • Los Beta también tienen una inteligencia avanzada, pero no llegan a la altura de los Alfa. Su trabajo es realizar también tareas complicadas pero que no requieren una elevada atención.
  • Los Gamma y Deltas solo pueden realizar trabajos manuales, normalmente trabajan en fábricas u hospitales. Su principal rasgo diferenciador es que los Deltas no se interesan por ningún asunto externo a su propio yo.
  • Finalmente los Épsilones, son humanos con intelecto prácticamente animal, con capacidad de razonamiento cercana al cero. Realizan las tareas más sencillas de la sociedad y generalmente sirven a las demás castas.

A pesar de esta rígida estructuración, no existe resentimiento frente a las otras castas pues se condiciona al individuo a ser feliz a su manera al instruírseles de forma repetitiva con la idea de que todos son igualmente importantes en la sociedad sin distinción de sexo o raza.

La estructuración política de esta sociedad es en forma de un único Estado mundial, gobernado por diez controladores mundiales, establecidos en ciudades clave. Han quedado áreas que tienen muy escasos recursos, normalmente con climas muy austeros, que no han sido “civilizadas” por el gobierno. A estas zonas, se las denomina “áreas salvajes”. También existen “islas oscuras” diseñadas para los Alfas que se salen de las normas sociales y que son incapaces de conformarse con su vida. Allí es donde acaba uno de los protagonistas de la narración, Bernard Marx.

Un último aspecto a reseñar en la novela es cómo la vida está dominada por una tecnología bastante avanzada que empapa todos los terrenos vitales: Ya hemos comentado antes cómo se aplica la tecnología a la reproducción de la especie, pero también tiene influencia en dos aspectos que “dan sentido” al individuo “feliz”. Los deportes, un pilar fundamental del Estado Mundial de la tecnópolis, consisten en varios juegos desarrollados usando en todo caso, artefactos de alta tecnología, que sirven para mantener ocupadas a las factorías y, a su vez, al individuo que no trabaja en ellas. Juegos como el tenis superficial o el golf electromagnético son las mayores distracciones. Otro aspecto clave del entretenimiento del individuo son los “feelies”, una versión de alta tecnología de las películas (llamado “cine sensible”) donde los usuarios  colocan sus manos en los pomos de metal en los bordes de los brazos de la silla, permitiéndoles sentir las sensaciones físicas de los actores de la pantalla. Otros artefactos aparecen en el texto en esa misma línea, los órganos de esencias (que combinan música con aromas agradables) u órganos de color (que combinan música con luces de diferentes colores y brillos), así como la televisión.

Los mecanismos de evasión del individuo en “El miedo a la libertad”

Erich Fromm en su libro “El miedo a la libertad” hace un análisis de psicología social concediendo a la sociedad y la cultura un lugar preeminente en la formación del carácter individual. Parte de la tesis de que el hombre moderno, no ha ganado la libertad en el sentido positivo de  realización de su ser individual, sino que sistemáticamente rehúye la responsabilidad de esa libertad aceptando nuevas dependencias que le devuelvan a la seguridad que le brindaban sus vínculos más primarios. Es decir, se angustia por esa responsabilidad y esto lo impulsa a buscar nuevos impulsos que lo rediman de su soledad e impotencia ante el mundo.

Explicita así, tres mecanismos de evasión fundamentales: el autoritarismo, la destructividad y la conformidad. Pasemos a exponerlos brevemente:

  • El autoritarismo : En palabras del propio Fromm , “consiste en la tendencia a abandonar la independencia del yo individual propio, para fundirse con algo , o alguien, exterior a uno mismo, a fin de adquirir la fuerza de que el yo individual carece”
  • La destructividad : La comparación con la realidad muestra al individuo su pobreza psicológica y para evitar esa comparación odiosa el sujeto opta por destruir el objeto que genera esa sensación desagradable
  • La conformidad automática: Es aquel mecanismo de evasión que hace que el yo del individuo se diluya en la sociedad circundante adoptando el tipo de personalidad que le proporcionan las pautas culturales, es igual a todo el mundo, y se comporta tal y como se espera que se comporte. “Para superar el terror resultante de su pérdida de identidad se ve obligado a buscarla en el reconocimiento y aprobación por parte de los demás. Puesto que él no sabe quién es, por lo menos los demás individuos lo sabrán………”

Un apunte adicional característico del individuo conformista es que considera que su línea de actuación es propia y libremente elegida, racionalizando los motivos por los que adopta esa conducta. “No hay posibilidad de hacerlo de otra manera”, “Esto es lo que hay”, “No hay posibilidad para la utopía” son frases que usamos todos para excusar nuestra postura acomodaticia.

Una aproximación conjunta a los tres textos

Quería tratar de exponer ahora puntos de relación entre los textos de  los  hemos tratado al inicio, “1984” y “Un mundo feliz” con estos mecanismos de evasión que nos muestra Fromm.

Mientras que “1984” se puede a asimilar más a una sociedad donde sus individuos han perdido su autonomía delegando su poder de decisión a un poder autoritario ejemplificado en “El gran hermano”, por su parte, “Un mundo feliz” nos muestra una sociedad donde también se delega esa capacidad de autodeterminación del ser humano pero en este caso, en un poder basado en el cientifismo y la tecnología. En 1984 los mecanismos de decisión son dictados por un grupo de élite que pertenece al partido político (“Ingsoc”) y del cual “El gran hermano” es su carismático líder ; aunque Orwell no deja muy claro si realmente el poder está en manos de ésta única persona o es un mero “hombre de paja” de una máquina burocrática (un partido político) que bien pudiera haber emergido en el poder, después de una decisión aparentemente democrática de los individuos necesitados de un poder fuerte para contrarrestar un caos social. Por otro lado, Huxley no es muy explícito en mencionar cómo se realizan los mecanismos de decisión que generan las capacidades de cada persona (su sitio en la sociedad), pero podemos intuir que la decisión sobre el futuro de cada individuo venga predeterminada por algún tipo de algoritmo matemático del que se haya demostrado su óptimo como planificador social. Si no fuera así, sino que las decisiones fueran tomada por alguna élite (Los Alfa ++), podríamos estar hablando entonces de una solución autoritaria. Totalmente opinable, pero yo considero más intuitiva la primera hipótesis, de tal forma que el poder tecnocientífico predestina el futuro de cada uno de los individuos humanos, quedando éstas en manos no humanas (un programa informático). En este caso, se habría llegado a esta situación por la conformidad automática del individuo que alentado por la panacea tecnológica hubiera permitido ir desapareciendo progresivamente todos los grados de libertad que permite la autodeterminación humana a expensas de ser siempre “feliz”.

En conclusión, el texto de Orwell está más en línea de la huida de la libertad hacia el autoritarismo, mientras que en el texto de Huxley se intuye una  huida desde el socio-conformismo del individuo.

(Ver las viñetas que se muestran en el anexo II donde Stuart McMillen nos muestra gráficamente una comparativa entre las dos distopías de las cuales hemos tratado)

Reflejos en la sociedad actual de estas dos distopías

Aunque afortunadamente estamos lejanos a esos dos mundos como un global, no deberíamos olvidar que existen algunos aspectos que pueden ser asimilables en nuestras sociedades actuales. Pasamos a exponerlos de una forma esquemática:

  1. Del 1984 orwelliano :
    1. Control de medios (TV, radio, prensa, internet….) : En estos momentos estamos asistiendo a una enorme lucha de poder entre las distintas empresas de medios de comunicación por controlar el espectro informacional que es, en estos momentos, el principal vehículo a través del que se imparte educación a los seres humanos. Es de considerar dos aspectos, el tremendo poder que está adquiriendo Google como referente en este ámbito, y cómo los estados están tratando de coartar medios como Internet para mantener el monopolio de la información (¿Quién sabe si propiciados por las influencias políticos de las todopoderosas empresas mediáticas?). Ya iremos viendo cómo sigue esta lucha
    2. Odio al extraño: Se está generando un caldo de cultivo propicio a culpabilizar al diferente de lo malo que está ocurriendo en nuestra propia vida. El buscar un enemigo ha sido siempre una estrategia que hemos usado para no responsabilizarnos de nuestros aconteceres vitales individuales. Ahora esto se está haciendo a un nivel social  y de una forma tajante, sólo caben dos posibilidades: “O conmigo, o contra mí”. Esto, evidentemente, conlleva una desconfianza manifiesta hacia el extraño que propicia actitudes xenófobas, mucho más que al diálogo conciliador.
    3. Manipulación del lenguaje: Al igual que en 1984, en la actualidad el lenguaje vehicula la ideología en forma de metáforas, lemas o consignas. La complejidad de nuestro mundo actual, las infinitas variables a considerar, la impotencia por modificar algo, hacen que el individuo opte por desertar de lo complejo de entender, y nos movamos en función de creencias en el sentido orteguiano “Convicciones, no siempre conscientes, con las que contamos y que nos permiten actuar y manejarnos en el mundo”. Un lema/metáfora del 1984 orwelliano es “La guerra es la paz”, pues aquí tenemos que hace escasamente un mes el último premio Nobel de la Paz, Barack Obama, en su discurso ante la academia sueca , mencionó la necesidad de la guerra para mantener la paz.

No me resisto a reseñar este largo texto de José Manuel Naredo que citando a Marcuse detalla cómo funciona la “neolengua” actual: “Se buscan términos de compromiso que unifiquen los opuestos, para hacer un lenguaje inmune a la contradicción. Esto se consigue a costa de vaciarlo de contenido y de acentuar su carácter tautológico. Y las tautologías son “frases” tremendamente efectivas para disolver la contestación y la crítica […] Aunque para una mente que no esté suficientemente condicionada , la mayor parte del lenguaje así construido parecería absolutamente surrealista […] sirve para que las mentiras sean reproducidas sin que se haga estallar el sistema social […] Esta sintaxis de concentración proclama la reconciliación de los opuestos uniéndolos en una estructura firme y familiar que se asume y utiliza sin discusión”. Y continúa Naredo, “ya Orwell predijo hace ya mucho tiempo la posibilidad de que llegaran a hacerse familiares formas lingüísticas como las que hemos presenciado en los últimos tiempos, en las que partidos que trabajan a favor del capitalismo se hacen llamar socialistas, gobiernos despóticos se llamen democráticos, intervencionismos marcadamente autoritarios se tilden de (neo)liberales, acciones militares tremendamente destructivas se dicen humanitarias, o productos y prácticas agrarias, industriales o constructivas se califiquen de naturales o ecológicas, o al desarrollo basado en el crecimiento del consumo innecesario se lo califique de sostenible”.

Para finalizar diciendo, “Y el problema radica en que, al igual que ocurría en 1984, las contracciones lingüísticas indican una contracción del pensamiento que, a su vez, ellas fortifican y promueven. La mente unidimensional se proyecta así en el lenguaje, que a la vez contribuye a reforzarla, estimulando el embotamiento de la capacidad crítica de la población”. Por cierto, la lengua internacional actual, el inglés, es una lengua especialmente propicia para este objeto.

  1. Promover la ignorancia del individuo: En el lema “la ignorancia es la fuerza” se sintetiza la visión orwelliana del tema. Ya Ortega en su “Rebelión de las masas” nos prevenía al respecto “Lo característico del momento es que el alma vulgar, sabiéndose vulgar, tiene el denuedo de afirmar la vulgaridad y lo impone dondequiera”. Y en la actualidad, numerosas voces se alzan contra la sociedad de la ignorancia promovida por una escuela sin contenidos que democratiza convenientemente esa ignorancia en vez de la busca de la excelencia. He de confesar que me dan miedo estos dos últimos discursos, discursos elitistas que rayan la cosificación del “otro”. Como bien escribía  un amigo mío: “…….Considerar a los demás como autómatas sin pensamientos es la primera fase de un proceso de deshumanización de tus semejantes que te permitirá en el futuro agredirles sin remordimientos”. Sin embargo, no debemos negar que la tendencia es ir en tiempos históricos hacia esa situación si no conseguimos parar esta “vorágine” social que no deja tiempo para atender las cosas importantes como, por ejemplo, tratar de entender nuestra compleja sociedad actual. Por cierto, nunca hemos tenido mejores herramientas para ello : “Internet” (Nota A)
  2. El concepto de escasez para el ciudadano medio como consecuencia de que toda la producción se va en el gasto para mantener la seguridad a través de guerras: Esto era lo que le vendían a Winston Smith para no mejorar su nivel de vida. Afortunadamente, a nosotros no nos ocurre eso, todavía no nos han dado esa excusa, pero, por ejemplo, me hizo gracia que el pasado 18 de Febrero ver una noticia de la ministra Carme Chacó anunciando que se cambiarían inmediatamente los vehículos militares de las tropas que tenemos en Afganistán por unos nuevos que se han comprado, y anunciarse en el mismo día la reducción de 50,000 millones de euros del gasto público, seguramente impactando sobre el gasto social. Esto es en España, pero si nos vamos al tercer mundo la situación es más patética aun con países con grandes hambrunas donde la partida más grande de su gasto suele ser el presupuesto militar. Y no nos olvidemos, de los todopoderosos USA donde el índice de pobreza ha alcanzado a un 13% de la población, teniendo un gasto armamentístico de unos 500,000 millones de dólares en el 2008 (un incremento del 66% entre 1999 y 2008). ¡Qué sinsentido!
  3. Vigilancia: Todavía no tenemos telepantallas en casa que nos vigilan, menos mal. Pero vamos ya en la calle, ya hay cámaras que nos filman sin que nosotros lo sepamos. Por otro lado, ya se tienen muchos de nuestros datos recogidos en registros bancarios, del Estado, y de empresas privadas. Incluso nosotros mismos desvelamos cosas significativas si damos acceso a nuestros perfiles en las redes sociales. El caso de Google es el más sonado, de hecho, en algunos foros se la denomina “El gran hermano”; lo que sí es ya un hecho evidente es que realiza el seguimiento de tu navegación por la red, y en función de esta a través de algún algoritmo, selecciona la publicidad online que tiene que aparecer en tu escritorio del gmail. En el 2007, ya algunas asociaciones que defienden la privacidad del individuo demandaron a Google porque con la adquisición de la empresa Doubleclick (empresa de publicidad on-line) “dará a una sola compañía más información sobre las actividades online de los consumidores que a ninguna otra empresa en el mundo”.   Y ya sabemos aquello de que el consumo es lo que mueve nuestro mundo actual y, donde se muestran nuestros deseos y necesidades más íntimas. ¿Para qué se necesita entonces una “policía del pensamiento” opresora? Mejor así, blandita pero que llega a lo más hondo de nuestras conciencias personales.

A modo de resumen de todo lo anterior, la consecuencia es que el sentido de impotencia del sujeto individual se torna tremendo. El individuo se encuentra vacio (Nota B), desorientado y desasosegado (Nota C). Y así, caemos en el individualismo egoísta-hedonista (principal móvil del consumo que es el principal motor del sistema donde vivimos) que presume que no hay nada que se pueda hacer individualmente, y ni contempla la posibilidad de la acción conjunta. “Todo pensamiento o acción individual se considera inútil” se decía en 1984 ¿Nos extrañamos entonces de caer en el mecanismo de evasión de la conformidad automática de Fromm? ¿Nos extraña ver cómo caemos en el socio-conformismo? Así define este último término Marcos Roitmann: “[…] un tipo de comportamiento cuyo rasgo más característico es la adopción de conductas inhibitorias de la conciencia en el proceso de construcción de la realidad. Se presenta como un rechazo hacia cualquier tipo de actitud que conlleve enfrentamiento o contradicción con el poder legalmente constituido. Su articulación social está determinada por la creación de valores y símbolos que tienden a justificar dicha inhibición a favor de un mejor proceso de adaptación al sistema-entorno al que se pertenece.¨ (El pensamiento sistémico: los orígenes del social conformismo; Siglo XXI, 2003). Esa definición no anda muy alejada de “El Mundo feliz” huxleyano, ¿verdad?

B/ Del mundo feliz de Huxley

  1. La estratificación social: Todavía no se nos han puesto categorías (alfas, betas……..), pero la polarización social que se ha generado en los últimos tiempos de globalización financiera, creo que se da por primera vez en la historia. Es un hecho que siempre existieron clases sociales diferentes, pero nunca fue tan flagrante la diferencia mostrada a través del consumo como en estos momentos, donde unos pocos se pueden comprar entre risas un computador portátil incrustado de diamantes (BBC Mundo : Los millonarios se van de feria) y otros no tengan para comer. De todas formas, no hay que irse tan lejos, dentro de nuestros propios países occidentales las desigualdades de renta se han acrecentado en los últimos 20 años de forma importante con índices cada vez mayores de personas por debajo del nivel de pobreza (“Los nuevos épsilones”).
  2. Drogas / (“Soma”): La comparación entre el soma y el consumo de antidepresivos en nuestra sociedad occidental se me hace evidente. En España, los antidepresivos son el tercer grupo de medicamentos más vendidos, según datos del Ministerio de Sanidad de 2006. “Medicamos cualquier reacción humana y no siempre se resuelve”, alertaba el vocal del Colegio Oficial de Psicólogos de Madrid, Pedro Rodríguez en un artículo de El País en Abril del 2008 y continuaba  “Los psicofármacos han crecido extraordinariamente en los últimos 10 años y se ha multiplicado por cinco el gasto que supone para el sistema público de salud. Tiene que ver con el clima social que supone medicalizar las dolencias de la vida”
  3. Tecnología reproductiva: La decantación de la tecnópolis de Huxley ya no nos suena a tanta ciencia-ficción. No me considero para nada un tecnófobo, todo lo contrario, pero si unimos la estratificación social cada vez más flagrante con las nuevas herramientas que nos aporta la biotecnología que siempre se venderán al mejor postor, la tendencia al  “Mundo feliz” se me antoja imparable si no se limita mediante la regeneración de un proceso democrático que delibere sobre la aplicación de estas nuevas herramientas. (Nota D)
  4. Los “feelies” son una versión de alta tecnología de las películas donde los usuarios  colocan sus manos en los pomos de metal en los bordes de los brazos de la silla, permitiéndoles sentir las sensaciones físicas de los actores de la pantalla. Se lo denomina “cine sensible”. Pues tampoco es para nada ciencia-ficción, ya es de lo más real en nuestras casas con las WII actual y lo que aún nos queda por ver. El riesgo, cada vez más evidente,  es la llamada “escapada virtual” que consiste según Fernando Cembranos, psicólogo y miembro de Ecologistas en acción, “en relacionarse, percibir, preocuparse, sentir emociones y ocuparse más de las pantallas que de la realidad que nos rodea”. Si partimos de la idea de que los mapas cognitivos se desarrollan en el cerebro a partir de las actividades que realizamos, podemos concluir que estos mapas estarán gravemente distorsionados con respecto a la realidad……..Así, las consecuencias de esta “escapada virtual” no son evidentemente muy halagüeñas para el mundo humano tal como lo conocemos pues hace disminuir la conversación, recorta la comunicación con las personas más próximas, dificultando el conocimiento de otros y el de uno mismo. Favorece un aislamiento, pero no la deseable soledad (de la cual huimos sistemáticamente).
  5. Deportes: Pues si en la feliz tecnópolis, tenían el tenis superficial y el golf electromagnético como principales distracciones, nosotros tenemos la “Champions League”, la NBA, o las Olimpiadas. Con una diferencia sustancial  a tener en cuenta, nosotros usualmente actuamos de “espectadores pasivos” de estos eventos incidiendo aún más en ese sentido de impotencia del que ya hablábamos. Eso es todo, nos queda conformarnos con que gane o pierda mi equipo. “Panem et circenses” decía ya nuestra cultura clásica
  6. Y todo ello en un entorno de “Todos somos igualmente importantes”. ¿Tal cómo es la “democracia realmente existente” (Gustavo Bueno) podemos afirmar eso? ¿O no será que esta pseudo-democracia a los únicos que representa son a los poderes de un capital inconsciente de hacia dónde nos está llevando? Me quedo más con esta última que con la teoría conspiratoria que ve manos que mueven los hilos.

Conclusión

No quisiera acabar sin aportar un punto que me parece necesario clarificar. A la luz del texto pudiera traslucirse que me pongo en una postura elitista- orteguiana de categorización del “otro” como masa ignorante y conformista… No es así. Como bien me escribía el otro día un amigo mío: .A poco que te intereses por conocer a la gente, descubrirás que casi todo el mundo tiene las mismas inquietudes, y muy humanas, por cierto. “. Creo firmemente que todos, todos, lo hacemos lo mejor que podemos y, sin embargo, sigo sin tener una explicación de cómo es posible que lo acabemos haciendo tan mal para casi todos. En el fondo, creo que el problema  se acerca mucho más a esto……..

Creo que vivimos momentos singulares en la historia con inmensas potencialidades  y, como hemos visto, con elevadísimos riesgos. En nuestra mano está hacia donde nos quedemos dirigir. A modo de confesión, soy pesimista, pero como dice Jorge Riechmann, pesimista activo, creo que en este momento no tenemos oportunidad de hacer otra cosa.  No hay más remedio. De aquí viene mi reto en lo educativo. Como decía Federico Luppi al inicio de la película “Lugares comunes” de Adolfo Aristaraín al despedirse de sus alumnos, futuros profesores también : “Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites… sin piedad

Notas

A.- Sobre la consideración del tiempo en el sistema socio-económico actual: El culto a la velocidad se ha convertido en parte de la racionalidad de este sistema. Lewis Mumford ha insistido en la importancia del reloj mecánico como uno de los avances tecnológicos más trascendentales que se produjo en la sociedad occidental. “El reloj, no la máquina de vapor, es la máquina clave de la moderna sociedad industrial”, afirma. La falta de tiempo se ha convertido en algo así como una enfermedad cultural. En frases de Carl Honoré en su “Elogio de la lentitud” podemos ejemplificar esta sensación: ““Hoy todo el mundo sufre la enfermedad del tiempo: la creencia obsesiva de que el tiempo se aleja y debes pedalear cada vez más rápido” o esta otra ““La velocidad es una manera de no enfrentarse a lo que le pasa a tu cuerpo y a tu mente, de evitar las preguntas importantes… Viajamos constantemente por el carril rápido, cargados de emociones, de adrenalina, de estímulos, y eso hace que no tengamos nunca el tiempo y la tranquilidad que necesitamos para reflexionar y preguntarnos qué es lo realmente importante.”

B.- Lipovetsky denominó a nuestra época como la “Era del vacío”. Son innumerables los textos y películas donde se muestra el espíritu cínico, cuasi-nihilista del individuo actual de las sociedades occidentales. Pongamos dos ejemplos:

Houellebecq en su libro “Ampliación del campo de batalla” pone en boca de su protagonista una expresión de esta falta de sentido vital: “tienes la impresión de que puedes rodar por el suelo, cortarte las venas con una hoja de afeitar o masturbarte en el metro sin que nadie te preste atención, sin que nadie mueva una ceja. Como si una película transparente, inviolable y perfecta te protegiera del mundo [….] Tengo la impresión de ser un muslo de pollo envuelto en celofán en el estante de un supermercado”. Algún crítico ha reseñado a su protagonista como la expresión narrativa del hombre unidimensional de Marcuse.

En boca de Brad Pitt en la película “El club de la lucha” se escucha: “La publicidad nos hace desear coches y ropas, tenemos empleos que odiamos para comprar mierda que no necesitamos. Somos los hijos malditos de la historia, desarraigados y sin objetivos. No hemos sufrido una gran guerra, ni una depresión. Nuestra guerra es la guerra espiritual, nuestra gran depresión es nuestra vida. Crecimos con la televisión que nos hizo creer que algún día seriamos millonarios, dioses del cine o estrellas del rock, pero no lo seremos y poco a poco nos hemos dado cuenta y estamos, muy, muy cabreados”

C.- Lo del desasosiego no es de ahora, Pessoa en “El libro del desasosiego” escrito en forma de breves retazos autobiográficos entre 1913 y 1935, ya definió perfectamente esa sensación.

D.- Ver el impactante artículo Enero 2010 en “Le Monde Diplomatique” titulado “Cuando bits, átomos, neuronas y genes hacen !Bang!”. En su entradilla dice lo siguiente “El acrónimo BANG remite a la convergencia de disciplinas que permite la creación y manipulación de la materia a escala atómica mediante las nanotecnologías. Sus aplicaciones son ilimitadas, y constituyen una revolución científica e industrial, en la que algunos ven la panacea de todos los males de la humanidad. Sin embargo, otros advierten del peligro de una mayor concentración económica y de una transformación radical del homo sapiens,en la que post-humanos dominarían a humanos de segunda clase”. Parece ciencia-ficción pero no lo es, !qué miedo!. Sería necesario que todos los ciudadanos empezáramos a estar enterados de donde nos estamos metiendo, o más bien, donde anda ya metido mucho capital transnacional.

Anexo I.- Otras obras de este género

  1. I. Literatura :

Fahrenheit 451 de Ray Bradbury

Nosotros de Yevgueni Zamiatin

Walden 2 de Skinner

Solaris de Stanislav Lem

Nuevo viaje al mundo feliz de Aldous Huxley

El Planeta de los simios

Redes en la Red de Juan Ibarrondo

Mercaderes del espacio de Frederick Pohl y Cyril Kornbluth

¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? Llevada al cine en “Blade Runner”

Planilandia

  1. II. Cine

Gattaca

Equilibrium

Antz

Metrópolis

THX 1138

Anexo 2

Anexo 3

Un mundo feliz y Shakespeare

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2 comentarios to ““1984”, “UN MUNDO FELIZ” Y “EL MIEDO A LA LIBERTAD””

  1. Diego said

    Me encantó tu análisis, la verdad que es muy interesante leerlo. Yo estoy leyendo “Un mundo feliz” y ya he terminado “1984.” La verdad que mucho de cierto hay en lo que plasmas.

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