La habitación de Pascal……..

Allí hay que volver a diario

Las escuelas y la enseñanza en la sociedad de la información

Posted by mentor66 en febrero 22, 2010


El texto encara el temor ante la crisis de la escuela en el nuevo escenario actual, y propone unas soluciones de reforma (más bien adaptación a estas nuevas condiciones) en dos dimensiones : Una primera en lo intelectual, con una renovación de los principios que la inspiran, de su filosofía y de los lenguajes con los que trabaja, y una segunda en el plano práctico, que implica una transformación profunda de infraestructuras, instrumentos, reglas y normas.

Esto que a priori parece una meta técnicamente accesible y deseable, choca con el gran pero que al finalizar el artículo expone Pérez Tornero, ¿Cómo hacer compatible esta transformación educativa de la sociedad dentro de un sistema económico dominado por el productivismo (a corto plazo, añadiría yo)  y el mercantilismo a escala global? Yo, en esta línea,  empezaría por cuestionar si realmente necesita este sistema socioeconómico una universalización de los saberes en línea con lo que hace Jean-Claude Micheá en su libro “La escuela de la ignorancia” (Nota A) o Pedro Garcia-Olivo en su libro “El enigma de la docilidad”. Pero ese es otro tema, vayamos a por el texto.

No voy a entrar en un detalle a modo de resumen sino que me voy a valer de él,  para situarme personalmente en una determinada actitud ante el cambio que se está produciendo, querámoslo o no, en el ámbito de lo educativo. En el texto, enumera cuatro posibilidades : i/ Reformismo optimista ii/ Reformismo pesimista iii/ Antireformismo pesimista iv/ Antirreformismo apocalíptico. Evidentemente, entiendo que estas serán las opciones extremas, y que los que las postulan, tendrán matices a esas posturas radicales. Yo voy a intentar hacer eso mismo, posicionarme y dar las razones que argumenten el porqué he llegado hasta ahí :

Para ello, lo primero que me cuestiono es cuál es el objetivo de la educación , es decir, qué debería aportar al individuo el proceso educativo. Aquí veo que tenemos dos grandes opciones : Una primera sería que la educación fuese enfocada al aspecto práctico, a conseguir buenos profesionales que trabajen y aporten lo máximo al incremento del PIB a corto plazo del país. La segunda opción es tratar de generar ciudadanos informados , que se preocupen por tratar de comprender el mundo en el que viven, que tengan criterio razonado para determinar qué les parece bien y qué no, y que sean capaces de aportar propuestas factibles para modificar lo que no les resulte positivo.  Este sería el ciudadano necesario para una perpetuación del hecho democrático real.

Como parto de una asunción personal de salvaguarda absoluta del principio democrático, mi idea del objetivo educativo estaría en la segunda opción comentada. Ok, muy bonito, ¿y eso cómo se hace? La primera opción resulta a priori mucho más sencilla, pues aplicando un paradigma instrumental, podríamos conseguir ciudadanos especializados , incluso expertos,  en los contenidos necesarios para su trabajo futuro, y dando un aporte moral positivo a valores como el esfuerzo y el trabajo, podemos obtener buenos resultados, si nos quedamos en ese simple ámbito . Eso sí, corriendo el temor de convertir al individuo en una “mera maquinaria del engranaje productivista” (Nota B). La segunda opción es mucho más difícil, sin duda. En primer lugar, porque se nos podría decir que podemos tener una sociedad repleta de ciudadanos bien formados, críticos, entendiendo donde viven, pero si no se genera renta mal se podrá financiar una educación de la forma que sea. (“Todos necesitamos comer, los alumnos, los padres de los alumnos y los docentes”, dirían).  No voy a seguir abundando en el tema, puesto que tendría que entrar a un terreno delicado y de enorme amplitud , en el cual mostraría mi cuestionamiento del concepto de “producción” tal como nos lo muestra la teoría económica al uso. Para no perderme en ese amplio campo, me remito a dejarlo en una pregunta en este sentido a modo de reflexión : ¿por qué aporta más valor añadido (PIB), por ejemplo, un “trader” de mercados financieros que un buen docente?

Dicho esto, ahora sí puedo empezar a cuestionar algunos puntos del texto en cuento a la situación de partida de la crisis y las propuestas de reforma del sistema educativo.

1.- Empezaré por un tema que me preocupa bastante, dice Pérez Tornero que la escuela se ha mostrado como la institución más eficaz para la enseñanza de la lectoescritura, pero que se está quedando desfasada en la nueva alfabetización de la sociedad de la información : la del lenguaje audiovisual y de la informática. La propuesta de la UNESCO incide en ese aspecto y promueve la aceptación de la necesidad de potenciar ese tipo de alfabetización, y entiendo del texto que Pérez Tornero la secunda a su vez. Sobre el segundo aspecto, la informática, no tengo nada que decir. No sé de que fecha es el texto, pero eso estoy convencido que eso está produciéndose a pasos agigantados. Los chavales de hoy en día son ya “nativos digitales” y, no creo que la institución escolar se tenga que preocupar mucho por ellos en ese sentido. Unas cuantas inversiones en material informático y cosa resuelta. Soy de la opinión que una vez aprendidos los pasos iniciales como usuario informático, el resto es tema más bien autodidacta. Otra cosa es dirigir cuál es la utilidad que saca el alumno de lo virtual; eso sí es cosa de la escuela pero de ello hablaré al tratar los contenidos y curricula.  Pero el tema que me preocupa, es el referido al lenguaje audiovisual : ¿tiene que aceptar la escuela ese lenguaje sin más? ¿hacerlo el lenguaje único o que se complemente con el de la lectoescritura? Creo que no debemos caer en el error de contemplar el lenguaje audiovisual como una panacea de transmisión del conocimiento. McLuhan y Neil Postman ya constataron la idoneidad de los medio audiovisuales para proporcionar entretenimiento pasivo, pero señalaron sus dificultades, para soportar argumentos racionales y reflexiones intelectuales de cierta profundidad. Ambos autores trataron específicamente del medio televisivo, pero hoy en día la comunicación permanente en red, nos lleva un paso más allá. Y va más allá en dos ámbitos : i/ El inmenso caudal de información que se puede recibir y gestionar es tan enorme que se hace difícil focalizar y centrarse (Nota C), lo cual acaba por modelar nuestra forma de razonar hasta ubicarnos en un estado de dispersión que es incompatible con la concentración que requiere cualquier reflexión de cierta consistencia. ¿Nos extraña la escasa capacidad de concentración de la población en edad escolar? Ii/ La más que ya fehaciente huida hacia lo virtual . El riesgo, cada vez más evidente,  es así la llamada “escapada virtual” que consiste según Fernando Cembranos,  “en relacionarse, percibir, preocuparse, sentir emociones y ocuparse más de las pantallas que de la realidad que nos rodea”. Si nuevamente partimos de la idea de que los mapas cognitivos se desarrollan en el cerebro a partir de las actividades que realizamos, podemos concluir que estos mapas estarán gravemente distorsionados con respecto a la realidad……..Así, las consecuencias de esta “escapada virtual” no resultan muy halagüeñas para el mundo humano tal como lo conocemos , pues hace disminuir la conversación , recorta la comunicación con las personas más próximas y, dificultando el conocimiento de otros y el de uno mismo y de la realidad social donde vivimos. Favorece así un aislamiento, pero no la deseable soledad (de la cual huimos sistemáticamente). Para concluir esta parte, quisiera clarificar un tanto mi postura, no soy para nada un tecnófobo, pero creo que debemos andar con pies de plomo en este aspecto y, para nada, aceptar la escuela sin condiciones y restricciones el lenguaje audiovisual y la novedosa comunicación en red, como “elementos salvadores del sistema educativo”.

2.- Un segundo aspecto que se propone es la necesidad de apertura a nuevas fuentes del saber al no ser ya la escuela la depositaria privilegiada del saber, o al menos, no lo es ya de lo que se considera saber socialmente relevante. Y pregunto yo, ¿cuál es ese saber socialmente relevante? Se reprocha a la escuela que ha dejado de ser la fuente de racionalidad que funda o explica el orden social. Pues si como parece la fuente de racionalidad del orden social es la plana razón instrumental , el análisis coste-beneficio individualista que prima en nuestra sociedad, me alegraría que la escuela no entrase en esa racionalidad. Como bien matiza sobre esa apertura el informe de la UNESCO se trata de no cerrarse a esas nuevas fuentes de racionalidad y saberes, pero la educación debe ser en todo momento crítica. Y teniendo en cuenta que , en cualquier caso, los estudiantes van a estar confrontados a ellas, se necesitará discutirlas con conciencia crítica y lucidez (leyendo esto, se me viene a la cabeza el paradigma socio-crítico como uno de los posibles dentro de la actividad docente. Ya quedé comprometido con él, desde el momento en que conocí esa categorización de paradigmas educativos).

3.-  ¿Y qué puede hacer la escuela si los medios de comunicación se han convertido en los más poderosos sistemas educativos del momento? Pues la respuesta va en línea con la anterior, fomentar desde los docentes un espíritu crítico sobre todo ello. La escuela debe seguir siendo un reducto crítico, que evidentemente no se cierre a la información que venga de ese competidor (“no es posible poner barreras al campo”), que lo conozca y si, viene al caso, la utilice como método de atracción del alumno, pero siempre con el espíritu de cuestionar las certezas adquiridas sin reflexión. Se trata al fin y al cabo de no plegarse sin condiciones a las consignas que esos medios aportan para la “creación de opinión” social.  No se trata de adoctrinar sobre la maldad o bondad de tal información u otra, sino simplemente rebatir con algún argumento opuesto, para obligar al alumno a cuestionarse sus creencias (en el sentido orteguiano) y prejuicios adquiridos sin reflexión. Como dice Bertrand Rusell (en un precioso texto sobre “El valor de la filosofía”), se trata de disminuir el sentimiento de certeza del alumno derivado “de las creencias habituales en su tiempo y país, y de las que se han desarrollado en su espíritu sin la cooperación o el consentimiento deliberado de su razón”. Joer, qué trabajo tan duro el del docente!

4.- Sobre la crisis de los curricula escolares de la que también se habla en el texto  : En mi opinión esto es un hecho irrebatible, pero en un sentido bastante diferente al de las críticas usuales que se hacen al currícula en el sentido de poco práctico para el trabajo posterior. En mi opinión, la escuela no puede ser una máquina de generar individuos especializados en los pequeños ámbitos que van a utilizar en su posterior vida profesional ; eso sería dejar a la escuela como una mera fábrica de autómatas. En mi opinión ese no es el camino, y creo fervientemente que el sistema educativo no debería de plegarse a eso. Por ello, se deberían retomar como parte principal del proceso educativo los contenidos referidos a las humanidades, la filosofía, la historia (“si no la conocemos corremos el riesgo de volver a caer en los mismos errores”) , convenientemente aderezados del saber científico que hemos obtenido a lo largo de nuestro viaje humano.  !Fácil decirlo, difícil hacerlo, cuando además todo el “imaginario productivista social” va en sentido tan opuesto!

5.- Sobre el resto de propuestas, más relacionadas ya con el aspecto práctico de la escuela, poco tengo que decir más que me parecen ideas en general con muy buenas intenciones, y que lo que nos resta es ver cómo se pueden llevar a cabo :

  • Creación de nuevas comunidades educativas a partir de las escuelas actuales : Aquí creo que lo que habrá que luchar es contra el miedo del agente del proceso educativo (docente, centro escolar,…..) a perder su posición de monopolio como comunidad educativa. Pero me parece una postura errónea, como hemos visto ese monopolio ya está perdido, y si este tipo de actividades puede venir a mejorar el proceso de aprendizaje y crear motivación intrínseca al alumno por el conocimiento, debemos usarlo y fomentarlo.
  • Renovación tecnológica de la escuela : Como he dicho, esto no significa “toma un ordenador, y ya tienes el conocimiento”. No, para nada. Todo lo contrario. Más que nunca es necesario para el alumno la orientación, la apertura del camino a seguir por parte del docente y de todo el sistema educativo.  Y ello conlleva inevitablemente consigo, la redefinición del rol del profesorado. Se reprocha a esto, que los profesores si tenemos que tomar ese nuevo papel, perdemos nuestra tradicional identidad de ser transmisores de conocimiento, pues !qué se le va a hacer! A lo mejor, lo que necesitamos es una nueva tipología de profesores, no únicamente enfocados a la mera transmisión de “saberes productivos” . Y esta efectivamente me resulta otra de las tareas pendientes más apremiantes en el ámbito educativo.
  • En cuanto la aceptación del principio de educación a lo largo de la vida, me suena estupendo, pero me temo que demasiado alejado de la realidad a la que inevitablemente nos aboca la vorágine del sistema socio-económico donde nos encontramos inmersos. Todo lo más, esa formación que nos dan las empresas para actualizarnos en el conocimiento de tal o cual herramienta informática que nos permita ser más “productivos”, o esos “masters o cursos de trabajo en equipo”, donde se promueve la certeza en la perpetuación del pensamiento único productivista.

Conclusión

Se habla y no se para sobre que vamos en pos de una “sociedad del conocimiento”. Mi opinión es que eso es otra consigna más que se nos está vendiendo aprovechando el halo benefactor que tiene el concepto “conocimiento”. Creo que debemos de ser conscientes, de que hasta el momento no hemos pasado de una mera “sociedad de la información” y que la distancia entre un concepto y otro es abismal.

Como bien dice Antoni Brey, “el conocimiento es el resultado del proceso interno de la información que es obtenida de los sentidos, convenientemente mezclada con conocimientos previos, y de esa forma obtener estructuras que nos permitan entender, interpretar y, en último término, ser y querer ser conscientes de todo lo que nos rodea y de nosotros mismos”. El símil que utiliza me resulta revelador “una biblioteca repleta de libros no contiene conocimiento. Es necesario que existan lectores y estudiosos para que lo que hay en los libros , se convierta en conocimiento”. Pues esa es la tarea más apremiante que tiene el sistema educativo, preparar individuos que sean capaces de generar conocimiento desde la información. De todas formas, esto no me parece nuevo, creo que ese ha sido el objetivo de la escuela a lo largo de toda la historia, pero lo realmente novedoso es el entorno no cerrado con el que se tiene que enfrentar : crecimiento exponencial en la producción de información (que la hace absolutamente inabarcable) y las propiedades de los medios que se han constituido como nuevas fuentes de información (que propician una construcción de la realidad no reflexiva y argumentada) . Me temo que si no nos arremangamos y nos ponemos a trabajar duro , estas dos condiciones nos llevan directamente a una actitud de renuncia al conocimiento por desmotivación, por rendición , con  una malévola tendencia a aceptar de forma tácita la comodidad que nos proporcionan las visiones tópicas prefabricadas. Al fin y al cabo, como lo cataloga el autor referido dirigidos a una “Sociedad de la ignorancia” cuando lo que buscábamos es una “Sociedad del conocimiento”. Busquemos los “contrafuegos” contra ella, que diría Bourdieu.

Notas

A.- “El problema de la educación, es una cuestión de diseño social, de decisión política consciente para evitar una Escuela de verdad. A la larga, el sistema económico no podrá absorber una masa de ciudadanos bien preparados. La escuela de calidad es necesaria, pero para unos pocos. El resto del sistema educativo es mejor que no funcione. La conflictividad derivada de un sistema educativo generalizado y de alta calidad no podría ser soportada por el sistema económico, donde muchos individuos bien preparados deberían competir por muy pocos puestos de trabajo “. Esto está en línea con las aportaciones de distintos sociólogos sobre el temido fin del trabajo, ahí en concreto podríamos situar a Jeremy Rifkin con su libro “El fin del trabajo” o André Gorz en “Miserias del presente, riquezas de lo posible” o “La metamorfosis del trabajo. Ver también el último número de la revista  del CIP-Ecosocial “Crisis del trabajo“.  Y es que esto no puede ser de otra forma, dado el entorno de concentración inusitado de capital (cada vez menos empresas productivas que van progresivamente tomando poderes supraestatales – por encima del de muchos Estados, incluso -) y de centralización del trabajo como efecto directo de las nuevas tecnologías de información aplicadas.

B.- Ya Ortega nos hablaba del “riesgo de la especialización” y como acotaba ésta la capacidad de ser un individuo completo.

C.- El término “infoxicación” se ha convertido ya en lugar común . Se define como intoxicación por exceso de información.

Bibliografía

Brey, Antonio “La sociedad de la ignorancia”. Ensayo en Internet que se puede descargar en este sitio

VV.AA. (2009), “Claves del ecologismo social”, Libros en acción, Madrid

Madrid, 22 de Febrero de 2010

Rafael J. Rodríguez Sánchez

mentorde1966@gmail.com

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