La habitación de Pascal……..

Allí hay que volver a diario

La Trampa (Sistema financiero)

Posted by mentor66 en febrero 19, 2010


Se dice que la mayor virtud del diablo fue hacer creer al hombre que no existía. Pues bien, la mayor virtud del primogénito de Doña Pepita y de los hijos mayores del resto del vecindario fue hacer creer a sus hermanos que eran imprescindibles.

Hace muchos muchos años, todo el vecindario intercambiaba productos y servicios a pelo. ”Tú me cortas el pelo y yo te doy un kilo de naranjas”. Pero como era muy difícil de concretar, se decidió crear el dinero. Poniendo como referencia el oro, este se intercambiaba por billetes y monedas y estos, fácilmente fragmentables, se canjeaban por bienes y servicios. Hasta ahí, todo correcto. Mucho más práctico y cómodo.

Entonces, los hermanos mayores que tenían gran cantidad de reservas de oro y dinero, decidieron que aquello era un estorbo porque cada vez había más gente, menos oro para cada uno, y el dinero se encarecía. Así que decidieron, con el consentimiento de sus padres, dejar la referencia del oro y hacer un pacto de caballeros por el cual ellos anotarían en sus cuadernos el dinero que tenía cada uno y esas anotaciones tendrían el mismo valor que los billetes y monedas. Los padres aceptaron porque, abandonando el oro como garantía, ellos podrían fabricar los billetes y monedas que quisieran. De nuevo, una idea brillante. Más cómodo, funcional y ágil para los intercambios.

Sin embargo, este sistema conlleva el riesgo implícito de todo pacto de caballeros… Y es que los caballeros dejen de serlo en algún momento. El sistema de anotaciones en los cuadernos de los hermanos mayores se fue haciendo cada vez más complejo: anotaciones en distintos colores, notas a pie de página, asteriscos, etc. De modo que los primogénitos de todo el barrio intercambiaban anotaciones que ni siquiera sabían qué significaban. Pero, como daban dinero, se las pasaban de unos a otros sin decir ni mú. Y lo que es peor, convencieron a sus hermanos pequeños para que metiesen su dinero en sus cajas fuertes convirtiéndose así en anotaciones. “¿No ves que es mejor, hombre?”, decían.

Así hasta que se descubrió la trampa cuando, tirando del hilo de las anotaciones, resulta que una anotación por valor de un coche, había sido en realidad un apunte de un kilo de naranjas. Los cuadernos llenaban páginas y páginas con esas anotaciones sin valor real pero que hasta entonces se habían tomado como referencia de las posesiones de cada uno. Ahora, la cantidad de dinero no se corresponde ni por asomo con el de las anotaciones, pero es imprescindible que todos acepten este sistema porque si todos los chicos quisieran convertir a la vez sus anotaciones en dinero, no sería posible y el caos sería el apocalipsis del barrio.

Ante el escándalo, los padres intervinieron pidiendo dinero a sus hijos pequeños para salvar el culo de los mayores, a los cuales ni castigan ni controlan ya que los propios padres están dentro del sistema y tienen grandes deudas anotadas. Así que, mientras los hijos pequeños están asfixiados sin un duro, los hermanos mayores viven como marajás irresponsables porque saben que no sólo han convencido a todos de que son imprescindibles, sino que, por desgracia, han conseguido serlo.

Tomado del blog de Doña Pepita : Economía para andar por casa

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