La habitación de Pascal……..

Allí hay que volver a diario

Mi idea sobre el proceso educativo : Todo es una duda constante

Posted by mentor66 en diciembre 22, 2009


El cómo actúas en cualquier ámbito de tu vida es un fiel reflejo de tus convicciones más profundas. Por mucho, que intentes falsearlas esas siempre se traslucen hacia el exterior. Y mi futurible actividad docente no puede ser una excepción, al final saldrá lo que soy en ese momento, incluyendo ahí mis perspectivas futuras de mi mismo. Por ello, para tratar de definir mi ideal de enseñanza en su parte transversal (no de contenidos de la asignatura en cuestión) , parto de tres citas que son convicciones personales sobre mi idea de educación :

Al inicio de la película Lugares Comunes de Adolfo Aristaraín , un profesor (Federico Luppi) al que han despedido de su actividad docente dirige un último discurso ante sus alumnos . Es el que sigue:

“El año que viene casi todos ustedes serán profesores. De literatura no saben demasiado pero lo suficiente para empezar a enseñar. No es eso lo que me preocupa. Me preocupa que tengan siempre presente que enseñar quiere decir mostrar. Mostrar no es adoctrinar, es dar información pero dando también el método para entender, razonar, analizar y cuestionar esa información. Si alguno de ustedes es un deficiente mental y cree en verdades reveladas, dogmas religiosos o doctrinas políticas, sería saludable que se dedicara a predicar en un templo o desde una tribuna. Si por desgracia siguen en esto, traten de dejar las supersticiones en el pasillo antes de entrar al aula. No obliguen a sus alumnos a estudiar de memoria, eso no sirve. Lo que se impone por la fuerza, es rechazado y en poco tiempo se olvida. Ningún chico será mejor persona por saber de memoria el año en que nació Cervantes. Pónganse como meta enseñarles a pensar. Que duden, que se hagan preguntas. No los valores por sus respuestas, las respuestas no son la verdad. Buscan una verdad que siempre será negativa. Las mejores preguntas son aquellas que se vienen repitiendo desde los filósofos griegos. Muchas son ya lugares comunes, pero no por eso pierden vigencia. Qué, cómo, cuando, por qué; si en esto admitimos eso de que la meta es el camino, como respuesta no nos sirve. Describe la tragedia de la vida pero no la explica. Hay una misión, un mandato que quiero que cumplan. Es una misión que nadie les ha encomendado pero que yo espero que ustedes, como maestros, se la impongan a sí mismos. Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez. Sin límites… sin piedad.”

Albert Einstein, hace también un discurso a unos alumnos que le pillaban de paso:

“No olvidéis nunca que las cosas maravillosas que aprendéis en la escuela son obra de muchas generaciones, producto del esfuerzo entusiasta y del trabajo incansable de todos los países del mundo. Se deposita todo esto en vuestras manos para que lo recibáis, lo honréis, lo aumentéis y podáis transmitirlo un día fielmente a vuestros hijos. Así es como nosotros, los mortales, alcanzamos la inmortalidad en las cosas permanentes que creamos en común.

Si nunca olvidáis esto, hallaréis un sentido a la vida y al trabajo, y adoptaréis la actitud más correcta hacia otras naciones y otras épocas”

Edgar Morin, en “La mente bien ordenada” dice:

“La educación puede ayudar a ser mejor  y, si no dichosos, enseñarnos a asumir la parte prosaica y vivir la parte poética de nuestras vidas”.

Intentaré seguir en el hilo de este análisis, algunas cuestiones que se nos plantean en esos tres textos que me ayuden a encontrar un método de enseñanza propio en el cual me sienta medianamente confortable:

Despierten en sus alumnos el dolor de la lucidez…….sin límites, sin piedad

¿Qué quiere decir el profesor Robles de “Lugares Comunes” con el concepto de “el dolor de la lucidez”? Pues viene a decir que el preguntarse sin parar, el buscar constante para al final no obtener certezas absolutas, efectivamente duele (Nota A). Y yo trato de situarme en esa “dolorosa” línea, la de la aceptación de mis límites ante el conocimiento. Esta concepción de la limitación no es nueva pues ya nos la muestra Platón en su Mito de la Caverna cuando menciona el “sufrimiento que acarrea arrastrarse a la luz“ y que en el camino, cuando ésta finalmente se alcanza  “tendrías los ojos tan llenos de ella que no serías capaz de ver ni una sola de las cosas a las que ahora llamamos verdaderas”. Pues sí, mi intención es transferir esa “limitación” en el conocimiento y las duras cargas que conlleva. De ahí,  me vienen a surgir infinitas cuestiones: ¿Qué capacidad tengo yo para dirigir/guiar hacia esa luz? ¿No serán mis propias y escasas convicciones un caso particular de verdad no generalizable, y no la denominada luz verdadera? ¿Quién soy yo para hacer sufrir a nadie si, al fin y al cabo, en nuestra sociedad actual en la inconsciente ignorancia de nuestras limitaciones no se vive tan mal?

En mi vida, llevo años intentando indagar en ello, y para ello me enrolé en el papel de buscador, y en ello sigo ¿He encontrado algo? Tengo más o menos atisbos sobre lo que puedo considerar mis personales luces. Aunque solo sean atisbos, menos es nada. En esa cansada búsqueda para localizar ese “principio rector” que permita un poquito de descanso, lo más aproximado que he encontrado son los 14 preceptos de un monje budista llamado Nhat Hanh  . Pero, hete aquí, oh paradoja, a lo que me lleva directamente es a más inatacables incertidumbres  que retroalimentan esa búsqueda hasta el infinito:

1. No seas idólatra ni te ates a ninguna doctrina, teoría o ideología. Todos los sistemas de pensamiento son medios de guía; no son la verdad absoluta.

2. No creas que el conocimiento que tienes en este momento es la
verdad inmutable, absoluta. Evita ser de mentalidad estrecha y
atarte a los puntos de vista presentes. Aprende y practica el
desapego de los puntos de vista para estar abierto a recibir los
puntos de vista de los demás. La verdad se encuentra en la vida y no
meramente en el conocimiento conceptual. Prepárate para aprender
a través de toda la vida y a observar la realidad en ti mismo y en el
mundo en todo momento.

3. No fuerces a los demás, ni siquiera a los niños, por ningún medio
en absoluto, a adoptar tus puntos de vista, ya sea por autoridad,
amenaza, dinero, propaganda o incluso educación. Sin embargo, por
medio del diálogo compasivo, ayuda a los demás a renunciar al
fanatismo y la estrechez.

4. No evites el contacto con el sufrimiento ni cierres tus ojos ante el
sufrimiento. No pierdas la conciencia de la existencia del
sufrimiento en la vida del mundo. Encuentra maneras para estar con
aquellos que están sufriendo por todos los medios, incluyendo el
contacto personal y las visitas, imágenes, sonido. Por tales medios,
despiértate a ti mismo y a los demás a la realidad del sufrimiento en el
mundo.

5. No acumules riqueza mientras millones están hambrientos. No
tomes como el objetivo de tu vida a la fama, el provecho, la riqueza
o el placer sensual. Vive simplemente y comparte el tiempo, la
energía y los recursos materiales con quienes están en necesidad.

6. No mantengas ira u odio. Tan pronto como surgen la ira y el odio,
practica la meditación sobre la compasión para comprender
profundamente a las personas que han causado ira y odio. Aprende
a ver a los otros seres con los ojos de la compasión.

7. No te pierdas en la dispersión y en el ambiente que te rodea.
Aprende a practicar la respiración para recuperar la compostura del
cuerpo y la mente, para practicar la atención, y para desarrollar la
concentración y la comprensión.

8. No pronuncies palabras que puedan crear discordia y causar
ruptura en la comunidad. Haz todos los esfuerzos para reconciliar y
resolver todos los conflictos, aunque sean pequeños.

9. No digas cosas falsas por el bien del interés personal o para
impresionar a las personas. No pronuncies palabras que causen
desviación y odio. No difundas noticias que no sabes si son ciertas.
No critiques o condenes cosas de las que no estás seguro. Habla
siempre verdadera y constructívamente. Ten el valor de hablar
sobre situaciones de injusticia, aun cuando hacerlo pueda amenazar
tu propia seguridad.

10. No uses a la comunidad para ganancia o provecho
personal, ni transformes tu comunidad en un partido político. Una
comunidad debe, sin embargo, tomar una actitud clara
contra la opresión y la injusticia, y debe esforzarse por cambiar la
situación sin engancharse en conflictos partidarios.

11. No vivas con una vocación que sea dañina para los humanos y la
naturaleza. No inviertas en compañías que priven a los demás de su
oportunidad de vivir. Elige una vocación que ayude a realizar tu
ideal de compasión.

12. No mates. No permitas que otros maten. Encuentra todos los
medios posibles para proteger la vida y prevenir la guerra.

13. No poseas nada que debería pertenecer a los demás. Respeta la
propiedad de los demás pero evita que los demás se enriquezcan
con el sufrimiento humano o el sufrimiento de otros seres.

14. No maltrates a tu cuerpo. Aprende a manejarlo con respeto. No
veas a tu cuerpo sólo como un instrumento. Preserva las energías
vitales (sexual, respiración, espíritu) para la realización del Camino.
La expresión sexual no debería ocurrir sin amor y compromiso. En
las relaciones sexuales, sé consciente del sufrimiento futuro que
pueda causarse. Para preservar la felicidad de los demás, respeta
los derechos y compromisos de los demás. Sé plenamente consciente
de la responsabilidad de traer nuevas vidas al mundo. Medita sobre
el mundo al cual estás trayendo nuevos seres.

No creas que yo siento que sigo todos y cada uno de estos
preceptos perfectamente. Sé que fallo de muchas maneras. Ninguno
de nosotros puede cumplir plenamente cualquiera de ellos. Sin
embargo, debo trabajar hacia una meta. Esta es mi meta. Ninguna
palabra puede reemplazar a la práctica, sólo la práctica puede hacer
a las palabras.

Me parece un buen catálogo de compromisos vitales que se mueve en esa línea de aquello del “dolor de lo lúcido”. Cuando lo leí por primera vez, lo contemplé estructurado en tres partes  : 1/ Una primera que son los dos primeros preceptos: El seguirlos no te permiten situarte a ti mismo en una convicción inamovible que te incluya dentro de una “comunidad social” más allá de la propia individualidad. (¿Relativismo?) 2/  Una segunda que serían los preceptos en si, que darían para mucho más que el ámbito de este texto. Son , al fin y al cabo, principios que inicialmente considero universales (mis propias luces), pero en los cuales se plantea el problema de encontrar el punto justo en qué mantenerlos, sin caer en un “despotismo blando” o que te lleven a la inacción propia de las religiones orientales de las que proviene el texto. Veámoslos a modo de resumen  : “No forzar a los demás por ningún medio” (Enfocado en la educación ¿Cómo conseguir entonces la autoridad en el aula? Autoridad vs Autoritarismo. ¿Cómo conseguir esa autoridad sin caer en el autoritarismo? Es evidentemente que eso es más un arte que una ciencia. ¿Tendré yo ese arte ? ¿Se puede mejorar en ese arte? ¿Cómo? ¿Dónde buscar verdades sobre el arte? ¿Sólo se puede aprender ese arte con la práctica?) , “No perder la conciencia de la existencia del sufrimiento en la vida del mundo” (¿Es ésto todo?, ¿Esas personas que sufren/sufrimos lo hacen por algún motivo más allá de nuestra limitada esfera de realidad? ¿Serán recompensadas por ello? Espinoso tema donde  entran las construcciones intelectuales que son la religiones de por medio. Tema apasionante, pero que mejor “no meneallo” para no salirnos del ámbito del texto), “No tomar como objetivo vital las señales de éxito hacia el exterior” (¿Es posible esto en nuestra sociedad actual? ¿Tengo derecho a “vender” esto a mis alumnos cuando todo el entramado social se mueve en dirección contraria?),   “No mantengas ira u odio” (¿No son , al fin y al cabo, estos dos conceptos buenos motores para nuestra motivación individual y colectiva, así mismo como lo es el concepto deseo? ) , “Esfuérzate en resolver conflictos” (¿Es posible resolver conflictos sin enfrentarte con una pizca de beligerancia con el “Otro” (Nota B)? , “Si lo que vas a decir no es mejor que el silencio, cállate” (¿Es posible situarse en esta posición en nuestra “híper-comunicativa” sociedad actual? Al fin y al cabo, seguimos teniendo necesidad de comunicar para acercarnos al otro aun a expensas de reconocer las limitaciones del lenguaje para expresar lo que realmente queremos decir. ¿Es lícito transferir las limitaciones de la comunicación simbólica a nuestros alumnos?). “No te disperses” (Esta es una de mis grandes tareas pendientes, pero en nuestro entorno actual con el volumen ingente de información del que disponemos, considero que es necesario dispersase aunque sea temporalmente  (¿hasta cuándo?), para no caer en el reduccionismo o “pensamiento chato” . ¿Qué método podemos disponer para extraer conocimiento desde la información? Esta sí que es para mí, la gran tarea pendiente que tenemos por delante en el ámbito de lo       que denominamos la “Sociedad del conocimiento”) 3/ Finalmente, como tercera parte, el epílogo final, ese último párrafo donde indica “Sé que fallo en muchas de estas cosas. Sin embargo, debo trabajar hacia una meta. Y esta es mi meta”.

Me enfocaré en la primera parte y en la tercera parte en que divido la estructura del texto de Nhat Hanh, para exponer mis inconclusas respuestas propositivas en el ámbito educativo:

De la primera parte, los 2 primeros preceptos, me acaban surgiendo más dudas en nuestro campo de análisis : el educativo. ¿Es legítimo transferir esta “duda metódica ante todo”  a mis alumnos? ¿Tienes derecho a “vender” algo , el dolor de la lucidez, que genera por si mismo sufrimiento al no permitirte unirte en su totalidad con el “otro”? ¿No será mejor quedarte en los meros contenidos objetivos (¿existen en economía?) de la asignatura en cuestión que tratas de enseñar? Mi “respuesta ideal” ante esta  última cuestión es categóricamente que NO. No lo haré, o más bien, intentaré no hacerlo. Pero, para ello sólo me queda transferir a mis alumnos a través de una eterna postura de “abogado del diablo” (Nota C) en la cual enfrentarme a todas sus convicciones particulares (argumentadas o no) con la mejor de las propuestas opuestas. Fuerzas, muchas fuerzas, necesitaré, pero de momento, estoy dispuesto para enfrentarme al reto.

De la tercera parte, mi conclusión es que el sabio aserto del profesor Robles (y tantos otros sabios de nuestra cultura humana), sobre aquello de que “la meta es el camino” va  a resultar ser la única posibilidad de enfrentarse a la realidad. Y esa es también una idea que trataré de llevar a mis alumnos : Sólo en la práctica , encontraremos respuestas a través del método “prueba-error” pero , sin implicar por otra parte, una “ansiedad frenética” por hacer cosas.

Termino este apartado tan “dubitativo”. Trataré con estas armas que son un catálogo sistematizado de algunas de mis incertidumbres , el convivir con ellas de la mejor forma posible, aplicándolas en mi vida personal y futura profesión docente, sin buscarlas una única y definitiva respuesta que,  al fin y al cabo, tengo claro que no existe. Para ello, seguiré encarándome con el “dolor de la lucidez” que no deja de ser sino el dolor por la “no-infinitud” de nuestro ego personal, la concepción de la “autolimitación” que se encuentra tan poco de moda en nuestra sociedad actual. Y ese es el que trataré de transferir a mis alumnos, aprovechando la clase de economía como excusa, para ello. Al fin y al cabo, la economía según fue planteada desde los clásicos, no es más que un medio y no un fin. (Adam Smith antes de escribir sobre la “mano invisible” escribió su “Teoría de los Sentimientos morales”) Sin embargo, eso se nos olvida, tantas, tantas veces………..(Nota D)

Se deposita todo esto en vuestras manos para que lo recibáis, lo honréis, lo aumentéis……….

Esta parte del discurso de Einstein, viene a confirmar mi propia concepción de la necesidad que tenemos como especie de darnos cuenta del carácter acumulativo del conocimiento . Se trata en primer lugar de enseñar a vanagloriarse de lo ya aprendido por la especie humana, recibirlo, y tratar de trascenderlo en pos del bienestar generalizado. Otra cosa es determinar en qué consiste eso del bienestar generalizado y elegir entre los métodos para conseguir ese objetivo, pero sí quisiera mostrar lo difícil que es llegar a consensos comunes sin conocer de forma lo más ajustada posible lo que ya sido analizado , concebido, practicado a lo largo de nuestra historia. Y es justamente “en estos tiempos donde el conocimiento, la reflexión y el análisis han sido sustituidos por la preparación urgente y especializada de unidades humanas productivas con el objetivo único de la competitividad en aras de un mínimo bienestar que a su vez, retroalimenta la dependencia y la alienación”, cuando más nos conviene escuchar y lanzar al aire (con megáfono, si es posible) palabras sabias de humanistas como son éstas. E incidir a su vez, en lo que menciona al final, “Así es como nosotros, los mortales, alcanzamos la inmortalidad en las cosas permanentes que creamos en común”. De aquí viene mi propia convicción personal sobre el proceso educacional. Al fin y al cabo, lo que trataré de mostrar a mis alumnos es que el conocimiento puede venir a dar sentido a nuestras “ansiosas y estresadas” vidas. Se trata al fin y al cabo, de lo que dice nos dice Edgar Morin “La educación puede enseñarnos a asumir la parte prosaica y a vivir la parte poética de nuestras vidas”.

Y como no podía ser de otra forma, me surgen dudas de nuevo : ¿Tengo derecho a exponer esto a mis alumnos, algo que finalmente se sale tanto de la razón productivista en la cual nos encontramos? ¿Para qué vale el “conocimiento no productivo” (el conocimiento inútil del que hablaban Bertrand Rusell o Jean-Francois Revel y no en sentido despectivo, ciertamente) si no puedes alcanzar un mínimo de subsistencia con él? ¿Tiene sentido que el potencial de un ser humano se pierda malgastando su vida en las alienantes cuestiones del día a día para meramente subsistir o, en todo caso, consumir cosas que no necesitamos?  Ante esto, trataré de utilizar la excusa de mi enseñanza en economía para hacer pensar en esa idea utópica que me asalta siempre cuando me planteo estas cosas, ¿por qué no es factible una “renta básica de ciudadanía” a través de la cual se aseguren unos mínimos básicos (educación, sanidad, alimento y vivienda) a todo ser humano por el simple hecho de existir y que permita salirse del “modo de vida esclavo del tiempo de trabajo”  en el cual se encuentra el mayor porcentaje de población mundial? ¿Cómo es posible que en el racional mundo en el que vivimos eso no pase de ser una idea utópica cuando disponemos de todo un arsenal tecnológico que poner en beneficio de todos? ¿No será que “en la visión unidimensional del concepto de producción al uso (incremento del PIB como medida de desarrollo), lo irracional se ha convertido en racional” (Marcuse)?

Aquí lo dejo. Tengo la convicción de que vivimos momentos extraordinarios a nivel histórico, y me preocupan enormemente los potenciales riesgos (“La Sociedad del riesgo” Ulrich Beck) que podemos a llegar a vivir como especie si se siguen apretando las tuercas sobre el individuo “mimado” del Occidente carente de sentido vital en su mayor porcentaje. Pero bueno, ya lo iremos viendo.

Notas

(A) = Se trata de un proceso de elucidación constante. Tal como lo define Castoriadis es ese trabajo por el cual los hombres intentan pensar lo que hacen y saber lo que piensan. Bertrand Rusell categoriza este proceso de búsqueda curiosa constante como filosofía, donde las preguntas que nos hacemos son más importantes y grandes que las respuestas que nos damos, pues estas son siempre tentativas.

(B) = Tengo pendiente lo de la “alteridad” de Lévinas que mencionaste un día en clase: ¿Como fundar una ética de la alteridad que sea verdadera y en el goce, y no basada en una especie de sumisión o resignación? Todos somos “rehén” de alguien y es en esa alteridad voluntaria, porque no se trata de “amo y esclavo” sino en una entrega consciente, casi en la idea de sacrificio por el otro, gratuito y feliz es donde se produce un verdadero trabajo de trascendencia, es decir, se puede alcanzar nuestra realización plena en tanto que seres humanos.

(C) = Hace poco visité las estancias de la antigua Universidad de Alcalá de Henares, el guía comentó que el paraninfo era el lugar donde el estudiante se examinaba. Era un examen individual y el estudiante se sentaba en un estrado con dos personas a los lados: a la derecha se situaba un profesor que le ayudaba y a la izquierda el llamado abogado del diablo que era un profesor que estaba encargado de poner nervioso al alumno.

(D) = Keynes  escribió aquello de “…….el gran economista debe poseer una rara combinación de condiciones. Tiene que llegar a mucho en diversas direcciones y debe combinar facultades naturales que no siempre se encuentran reunidas en un mismo individuo. Debe ser matemático, historiador, conocedor de la política y la filosofía. Debe dominar el lenguaje científico y expresarse y hacerse entender en lo vulgar, contemplar lo particular en términos de lo general y tocar lo abstracto y concreto con la misma altura. Debe estudiar el presente a la luz del pasado y con vistas al futuro. Ninguna parte de la naturaleza del hombre ni de sus instituciones debe ser olvidada por él. Ha de ser simultáneamente desinteresado y utilitario; tan fuera de la realidad y tan incorruptible como un artista y, sin embargo, tan cerca de la tierra como un político”. Que difícil nos lo pone para alcanzar la grandeza como economista, ¿verdad?

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