La habitación de Pascal……..

Allí hay que volver a diario

Desigualdad entre países en la distribución de la renta: El metabolismo de la civilización industrial actual

Posted by mentor66 en noviembre 27, 2009


A partir del excelente análisis comparativo entre los distintos estudios sobre la evolución en la distribución de la renta hecho por Sutcliffe (1) ,  me interesó especialmente la visión de Branko Milanovic, y busqué más información sobre las investigaciones de este economista. En una conferencia que dio recientemente (Mayo del 2009) en la fundación Ramón Areces,  concluye que la “variable” fundamental que explica la desigualdad entre individuos es el país en el que se haya nacido (o en el que resida): Confirma , de esta forma, que alrededor del 60% de los ingresos de una persona vienen determinados por su país de residencia.  Es un dato fundamental que viene a confirmar esa hipótesis el que en todos los estudios que Sutcliffe compara, el dato del coeficiente de Gini (índice que mide la desigualdad de la renta) a nivel mundial es superior al que existe dentro de países con una desigualdad de renta evidente : Sudáfrica o Brasil, por ejemplo.  ¿Y esto cómo es posible? ¿Será que algunos países producen mucho y otros muy poco? Voy a intentar cuestionar esto siguiendo el magnífico análisis del profesor Naredo en sus “Raíces económicas del deterioro ecológico y social” (3).

La regla del notario

Bueno, a priori la causa de la desigualdad de renta entre países entonces será que unos producen mucho y otros producen poco. ¿Es esto cierto? Pues si nos limitamos a las variables macroeconómicas al uso, podemos concluir que es así. Sin embargo, hay un elemento que debemos tener en cuenta y es el cómo se valoran las actividades productivas. Para ello vamos a utilizar el concepto de  “regla del notario” (Nota 0), con el cual  nos referimos a la tasa de revalorización creciente por unidad de coste físico que siguen los procesos a medida que avanzan hacia las fases finales de comercialización y venta (yo he utilizado siempre el concepto de “inflación del sector cuaternario” a la inclusión en el PIB del precio de venta de los servicios de consultoría, asesoramiento, etc….¿son tan productivos como eso?)  Basándose en este concepto se orienta una jerarquía de valoración que beneficia a los países, empresas y personas que se ocupan de las fases finales de gestión y comercialización, haciendo que la creciente especialización internacional propia de la globalización comercial que hemos vivido en los últimos años acentúe el desequilibrio “ricos” y “pobres” a todos los niveles.

Mi constatación a nivel personal de esta regla del notario viene de mi  experiencia personal. A lo largo de mis años de vida laboral concretamente en una empresa multinacional  en su departamento de Control de gestión, siempre me cuestioné si mi “productivo” trabajo cambiando números de arriba abajo para que quedaran medianamente bonitos a efectos de presentación tanto de  datos reales como presupuestarios,  estaba creando realmente  el valor que me pagaban por él . En mi opinión, estimo que no existe una identidad entre lo que te pagan, y  que efectivamente lo valga la tarea realizada, especialmente si la valoración la realizas en términos comparativos con otros trabajos a los que se paga ostensiblemente menos (ej: un buen profesor o un trabajador de maquilas del tercer mundo). Como consecuencia, cuando me hablan de ineficiencia de lo público, siempre me río y pregunto: ¿Te has planteado alguna vez la ineficiencia de lo privado? Es obvio, que eso solo te lo puedes plantear cuando has conocido la ineficiencia de lo privado. Ya el propio Schumpeter (el de la “destrucción creativa capitalista”  decía “Dentro de las grandes corporaciones, la gente que está al cargo desarrolla actitudes e instituciones esencialmente burocráticas y socialistas. La adherencia a la empresarialidad y la empresa privada tiende a ser reemplazada por un acercamiento burocrático” . Otro tema sería hablar de  cómo es posible que se pague así de bien por un trabajo “improductivo”; son sin duda, los precios cuasi-monopolísticos con que se trabaja en la gran mayoría de estas corporaciones los que  permiten ese pago

Y este cuestionable proceso de valoración, se agrava por el hecho de que en términos meramente físicos, los países desarrollados son cada vez más deficitarios con relación a los países pobres. Se estima que al finalizar el siglo XX, los países desarrollados estaban cubriendo con cargo al resto del mundo un déficit físico cifrado anualmente en más de 1,500 millones de toneladas métricas. Es decir, estamos esquilmando el patrimonio natural de los países no desarrollados y sus ciudadanos no se ven recompensados por ello. En línea con esto hay que advertir y recordar que la naturaleza no cobra nada por los recursos naturales, aún cuando estos recursos naturales explotados son una rareza de la corteza terrestre cuya fabricación por la industria humana acarrearía un coste de reposición que habría que medir e introducir en el modelo. (¿Por qué desde David Ricardo se ha olvidado la teoría económica al uso de incluir la renta de la tierra en el modelo? ). En conclusión, esta valoración monetaria regida por la “regla del notario”, y apoyada por el sistema financiero (como veremos en un momento) , otorga así a los países ricos capacidad de compra para utilizar el mundo como base de recursos y sumidero de residuos.

Este aspecto viene a cuestionar la equiparación (convertida en lugar común) entre industrialización y desarrollo:  los países ricos hoy en día lo son porque avanzan hacia los tramos más elevados de la curva de valoración monetaria que marca la “regla del notario” , exportando a otras latitudes las primeras fases de transformación industrial con elevados costes físicos y, por lo tanto, exigentes en energía y contaminación, mientras que se concentran en las “más altas tareas” de comercialización, innovación y gestión que, junto con el manejo de las finanzas, les permite gozar de una sólida posición económica. Pasemos a ver cómo se consolida esta estructura con la posición dominante en lo financiero de los países ricos.

El Universo financiero como fuente adicional de desigualdad (3 y 4)

La asimetría valorativa de tareas que provoca la “regla del notario” es sólo la fase preliminar del proceso de polarización en la distribución de la renta en los diferentes países del mundo.  A esta se le superpone el juego de un sistema financiero que contribuye a reforzar aún más el poder económico de los países ricos y sus “agentes económicos” . Lo que ocurre finalmente es que los mecanismos financieros habilitados acentúan la función de atractores de capitales que tienen los países desarrollados , y lleva cada vez más a una concentración  en estos de la capacidad de compra sobre el resto del mundo.

Y sí, el actual sistema monetario internacional no es algo neutro o caído del cielo, sino fruto de decisiones y acuerdos conscientes. Su arquitectura se fue configurando desde la posguerra mundial por una serie de actos de poder acordes con los intereses de los países más ricos y poderosos de la tierra, contribuyendo así a expandir por el mundo la desigualdad económica y social.

El actual sistema financiero internacional surgió de la Conferencia de Breton Woods, celebrada en 1944, en la que se marcaron unas reglas del juego claramente sesgadas hacia el interés del poder hegemónico. Frente a la propuesta defendida por Keynes, en representación del Reino Unido, de crear una nueva moneda internacional neutral (el “bancor”) y un banco mundial emisor, Estados Unidos impuso que esta moneda fuera pura y simplemente el dólar (eso sí, con el compromiso de seguir manteniendo su convertibilidad en oro). Sin embargo, este país no tardó en sacar cada vez más partido del privilegio que supone ser la fábrica de la moneda internacional a base de aumentar cada vez más alegremente sus emisiones de dólares, las cuales le permitieron una salida masiva de inversiones en el extranjero y ampliar sus importaciones hasta tornar deficitaria su balanza comercial en 1971. Es ahí, que en esa fecha, el presidente Nixon abole la convertibilidad en oro del dólar, abrazando el “dólar papel”, cuya cotización sólo cabía entonces referir ya a otras monedas, y no a un patrón físico. El dólar pasó a ser así, un pasivo no exigible, ya que nada cabía exigir a sus emisores.

Se llega así a la paradoja de que los más ricos y poderosos, sean a su vez los más endeudados. El caso más claro es el del país más rico de la tierra, Estados Unidos, que es a la vez el más endeudado.  Ya no es la balanza de mercancías, sobre la que venían razonando tradicionalmente los manuales de economía, ni siquiera la de servicios, la que resulta determinante para que los países ricos equilibren sus balanzas de pagos, sino la que registra las operaciones de capital.

Estas operaciones de capital se consolidaron con la desregulación del panorama financiero internacional iniciada en la década de los años setenta y permitió que la intermediación financiera se extendiera por el mundo empresarial, llevando los fenómenos de creación monetaria más allá de los confines de la banca y de las fronteras de los Estados. Pues junto a la cadena de créditos y depósitos que originaba la creación de dinero bancario se desplegaron otras cadenas más amplias de activos y pasivos financieros que se respaldan a sí mismos en los balances de las empresas (la denominamos “dinero financiero”) y son fuente de una nueva creación monetaria globalizada amparada en la confianza de los ahorradores.  La emisión de títulos no sólo permite captar dinero a las entidades que las emiten, sino que las acciones mismas se han transmutado en moneda no ya como depósito de valor, sino como medio de pago en las billonarias compras y absorciones de empresas y en la remuneración a directivos y accionistas. La mayor capacidad de crecimiento de las empresas transnacionales que  dedican a crear “dinero financiero”, emitiendo títulos y controlando empresas, frente a aquellas otras que se limitan a las tareas ordinarias de producción y comercialización, acarrea el continuo reforzamiento del poder del capitalismo transnacional frente a los Estados y al capitalismo local, que van siendo comprados y sometidos a sus intereses expansivos.  El proceso es como sigue : Del “dinero mercancía” (patrón oro) pasamos al “dinero papel”. Al mismo tiempo, a través del multiplicador monetario se genera el “dinero bancario”, y se culmina el proceso con la creación del “dinero financiero”. Es a esta evolución de la masa monetaria , a la podemos categorizar con el concepto de financiarización de la economía.

Esta financiarización en un principio no tendría que ser mala “per se” puesto que podría ser puesta en interés de todos pero, sin embargo, la creación de dinero papel y de dinero financiero es un privilegio reservado a los países ricos y sus grandes empresas transnacionales, ya que en razón de su gran poderío económico son los únicos capaces de captar el ahorro mundial. Por ello, estos países son los más endeudados del planeta (EEUU es principal emisor de “dinero papel”,”dinero bancario” y “dinero financiero”, lo que sitúa su capacidad de compra sobre el mundo muy por encima de lo que le permitiría su producción y el comercio de mercancías. Como comenta Juan Ignacio Palacio Morena (4), en el año 2003, EEUU acaparaba el 78,2% de las importaciones de capital, seguido del Reino Unido, Australia y España, que en conjunto acaparaban otro 10% más; es decir, que algunos de los países más ricos acumulan el 90% del total de las importaciones de capital del mundo, dándose la paradoja de que la necesidad de financiación generada tiene que ser cubierta por los demás países, incluyendo algunos de los países menos desarrollados. ¿Un sinsentido, verdad?

Cuando se descubre la función y la importancia del dinero financiero se derrumban así numerosos mitos sobre el proceso de desarrollo. Así, existe la creencia de que la inversión extranjera directa (IED) responde a la creación de nuevas empresas y actividad económica en los países receptores, lo que ayudaría a los países pobres a desarrollarse. Es falso. Durante los tres últimos ciclos expansivos (1987-1990), (1995-2000) y (2004-2007), se ha observado claramente como ha sido la compra o adquisición por el capital extranjero de empresas ya existentes el responsable del 60% de la IED mundial. Y estas fusiones y adquisiciones se han producido además muy mayoritariamente entre empresas de países ricos (72%). Sólo un 28% protagoniza la inversión de países ricos en empresas de países pobres, y es sobre todo en sectores estratégicos relativos a recursos naturales (energía, agua, minerales metálicos, electricidad……) después de la privatización de esos sectores propiciada por los “ajustes estructurales” impuestos por el FMI. Paradójicamente, los países pobres no pueden dejar de pagar su deuda externa, y todo ello en beneficio del capital transnacional. Al final la pregunta debería ser : ¿Quién debe a quién?

En resumen, todo este proceso de financiarización de la economía apoyado por la “regla del notario” de valoración asimétrica de la producción no ha llevado más que a la incentivación de las desigualdades como podemos constatar en un nivel macro. Esta situación cuestiona la creencia de que un país desarrollado sea un país productivo, que ahorra mucho y pueda prestar al resto del mundo, y nos reafirma en la idea de que hoy en día un país desarrollado es el que ejerce su poder en un modelo de “depredador-presa” . Con esto, el modelo de país “depredador” queda caracterizado por estos cuatro aspectos: i/ Aspecto comercial : Una relación de intercambio favorable frente al resto del mundo – la Tonelada métrica (TM) exportada es mucho más cara que la que importa siguiendo la “Regla del Notario”  ii/Aspecto financiero: Atractor de capitales a través de la emisión de pasivos financieros (en muchos casos, no exigibles) iii/Aspecto físico : Deficitario en recursos materiales frente al resto del mundo iv/Aspecto demográfico : Atractor de población inmigrante. Pero lo que es evidente es que para que haya países “depredadores”, se necesita que existan los países “presas”. La consecuencia final de esta nueva fase del desarrollo capitalista es que los beneficios empresariales y el crecimiento económico no suponen ya (frente a lo que nos trata de demostrar la economía “mainstream” al uso ) mejoras sociales cuando se valoran a nivel de disminución de la desigualdad a nivel global.

El capital transnacional

De todas formas, yo siempre me pregunto, ¿qué es ese ente al que llamamos capital transnacional? Porque al fin y al cabo, detrás de esas compañías tiene que haber unos accionistas con nombres y apellidos que son los poseedores de ese ente virtual denominado capital ¿Son unas pocas manos malas, malísimas que nos están haciendo la vida imposible a todos?

Intentando responderme a esas preguntas, localicé un análisis topológico de las redes de control de poder por parte de corporaciones realizado con datos de 48 países. Es un estudio hecho por dos suizos (J.B. Glattfelder and S. Battiston) titulado: “Backbone of complex networks of corporations:The flow of control” (“El esqueleto de las complejas redes de corporaciones : El flujo de control”)……De ahí se obtiene por ejemplo un listado de las 10 primeras corporaciones que mantienen el control del capital y, por ende, el poder sobre la gestión sobre las corporaciones transnacionales . Veamos ese listado:

Corporación Sector País donde tiene los Headquarters Nº de paises donde está presente en el poder de otras corporaciones
The Capital Group Investment Management US 36
Fidelity Management & Research Investment Products US 32
Barclays PLC Financial Services Provider GB 26
Franklin Resources Investment Management US 25
AXA Insurance Company FR 22
JP Morgan Chse & Co. Financial Services Provider US 19
Dimensional Fund Advisors Investment Management US 15
Merril Lynch & Co. Investment Management US 14
Wellington Management Co. Investment Management US 14
UBS Financial Services Provider CH 12

Como podemos ver, son entidades que gestionan fondos de inversión, fondos de pensiones, seguros…..es decir, el dinerito acumulado de todos nosotros (que tire la primera piedra el que no esté ahí involucrado directa o indirectamente). ¿No será que los niños mimados del planeta (todos o casi todos de nosotros) estamos machacando al tercer mundo, y es más, machacándonos a nosotros mismos cuando le pedimos rentabilidad inmediata a nuestro dinerito? De ahí que cuando en entornos alterglobalizadores hablamos del capital transnacional como el sempiterno Belcebú, yo siempre me pregunto, ¿tenemos alguna idea, datos, que nos permitan conocer que hay detrás de ese capital?

El análisis referido lo localicé al buscar en la Wikipedia al buscar  “The capital group” (el primero de la lista) cuando me enteré que era el principal accionista del Banco Santander con un 5% del capital, por cierto, el segundo es el Barclays PLC con un 3 y pico (Datos de la CNMV). Yo, iluso de mí, pensé que era Botín.

Si entramos en la página de Internet www.transnationale.org existe una base de datos (con una presentación lamentable, eso sí) donde en el listado de “shareholders” por empresa individual encontraremos con un porcentaje muy alto de probabilidad algunas de estas 10 corporaciones, junto obviamente también a personas con nombre y apellidos contrastables normalmente en la lista de los 500 de Forbes.

En esta línea el profesor Naredo dice que “sorprende la falta de información que existe sobre la composición y distribución de la propiedad del patrimonio mundial, así como su relación con los activos financieros. Por ejemplo, sería importante, además de distinguir en qué medida contribuyen a la expansión de los activos financieros mundiales la simple revalorización de los que ya existían y la emisión de otros nuevos, aclarar hasta qué punto el valor de los nuevos activos emitidos se apoya en la simple titulación de las riquezas preexistentes que eran propiedad de personas físicas, administraciones u otras entidades absorbidas por las empresas que sacan los nuevos títulos a cotizar en los mercados financieros. A lo que añadiría la necesidad de aclarar también la variada relación que los nuevos instrumentos financieros “derivados” (en principio, un juego de suma cero) mantienen con los activos reales y financieros ordinarios”.

Al fin y al cabo, lo que el profesor Naredo entiendo que propone es que para comprender la desigualdad de la renta (variable flujo), quizás debamos pasar por conocer primero, la desigualdad en la distribución patrimonial o de riqueza (variable fondo), y la implicación que tiene esta en la toma de decisiones políticas a través del “lobbying” que ejemplificó Milton Friedman en esta cita : “Como alguien que cree en la búsqueda del interés propio en un sistema capitalista competitivo, no puede culpar a un empresario que va a Washington a tratar de conseguir privilegios especiales para su compañía. De hecho, ha sido contratado por los accionistas para que haga tanto dinero como pueda dentro de las reglas del juego; y si éstas son que hay que ir a Washington para buscar privilegios, no seré yo el que les culpe por hacerlo”.

Se saldría del espectro de este escrito el contemplar el proceso de mercantilización (financiarización) de las vidas individuales que se produce cuando tenemos que vender nuestro producto (nuestro tiempo vital) al mejor postor para poder sentirse alguien en la vida, o simplemente subsistir (para los más desfavorecidos). Este fenómeno no tiene porqué ser contemplado únicamente en los países menos desarrollados sino que lo podemos constatar en las ansiosas metrópolis del primer mundo, donde el uso de ansiolíticos y antidepresivos se ha convertido en norma común, para mayor gloria y beneficio de las “Big Pharma” y donde el consumo sin sentido se convierte en el principal legitimador del sistema.

Hasta hace unos pocos años, la automatización de los procesos productivos permitía acariciar la idea de una sociedad de ocio, donde la cantidad de trabajo que cada persona tendría que aportar para el adecuado funcionamiento de la sociedad sería cada vez menor. Pero nos encontramos que el anunciado fin del trabajo se ha convertido en el trabajo sin fin, las jornadas ilimitadas, el trabajo precario y la inseguridad agobiante. Y todavía dando gracias porque las empresas generosamente nos den trabajo y nos permitan salir del agujero negro del paro. Esto unido a una competencia desenfrenada que rompe fidelidades, y que aumenta las tensiones sociales a todos los niveles, nos lleva a un clima que favorece la ansiedad y el estrés. Lo dicho, ¿qué le queda al individuo? Pues eso, consumir. El consumo se convierte así en el compensador de todas las tensiones y esfuerzos a que nos somete este sistema  de competencia individual y que abomina con efervescencia de todo lo que se pueda categorizar como cooperativo y social (impuestos, servicios públicos, redistribución de la renta, socialización de los beneficios de la tecnología…….). El individuo tiene toda la libertad del mundo, pero para elegir entre una marca u otra. Esta es toda su limitada soberanía.

¿Cómo es posible que lo estemos haciendo tan mal?

Para seguir este tema, son altamente recomendables los libros de Richard Sennet, “La corrosión del carácter”, “La cultura del nuevo capitalismo” y su último libro, “El artesano”.

Nota 0 = “En la construcción de una casa el mayor consumo energético y de materiales se lo llevan la remoción de
tierras, los materiales de construcción, el cemento, el vidrio, y el acero que, sin embargo tienen un reducido
precio unitario. Por el contrario, cuando la operación finaliza en la mesa del notario, éste, el promotor, el
registrador y el Fisco, consumen en su actividad muy poca energía y materiales y, sin embargo, reciben una
buena fracción del precio final de la venta” (Naredo y Valero, 1999)

Bibliografía

(1) Bob Sutcliffe (2002), “¿Un mundo más o menos desigual? Distribución de la renta en el siglo XX”, Cuadernos de Trabajo de Hegoa, Bilbao

(2) José Manuel Naredo (2006), “Raíces económicas del deterioro ecológico y social”, Siglo XXI, Madrid

(3) Federico Aguilera, José Manuel Naredo (Eds.) (2009), “Economía, poder y megaproyectos”, Fundación Cesar Manrique, Lanzarote. Especialmente el capítulo preparado por Oscar Carpintero titulado “El poder financiero de los grandes grupos empresariales. Los nuevos “creadores” de dinero”

(4) Palacio Morena, Juan Ignacio “Anotaciones sobre la obra de Branco Milanovic”. Papeles del Este 16 (2008) : Pags. 96-102

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